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Sociedad

"Haber hecho el vestuario del Teatro Colón es un sueño cumplido"

  • by Admin
  • 14 de Marzo, 2016

El diseñador de alta costura contó a Infobae TV cómo fue la experiencia de crear el vestuario de Cascanueces, La Cenicienta y El elixir de amor. Habló de su vida, la moda, los desnudos, el look del gabinete macrista y cómo conoció a Juliana Awada y Cristina Kirchner.

Nació en el note de África, pero la guerra forzó a sus padres a refugiarse en Florencia, Italia. Allí pasó los primeros años de su vida hasta que la familia entera se instaló finalmente en Buenos Aires. A los 16 años empezó en la moda con su mamá como maniquí, elegantísima musa inspiradora que lo acercó al mundo de la alta costura. Alma solía arreglarse muchísimo y en su casa de Florencia nunca faltaron las revistas Vogue, Grazia y L'Officiel, que motivaron a Gino Bogani a dar -en 1958- el salto definitivo que lo consagró en el fashion world.

El cine fue una gran influencia para él, que se define como un transgresor nato: cuando todos van hacia la derecha, él apunta a la izquierda. "De chico siempre tuve mucha personalidad para vestirme. Diferente", reconoció. Amante de toda manifestación cultural, definió a la moda como "una siamesa del arte", tan importante en su vida como la música, la actuación y la pintura. "Mamá me ha ayudado mucho en el conocimiento, la elegancia, la estética y la paciencia. Mis padres nunca me coartaron la veta artística, sino que me dieron mucha libertad", contó.

Además de vestir a decenas de famosos, Gino nunca dejó de diseñar y presentar jugadas colecciones que –dijo- muchas veces ni la modelo más top quería desfilar. Uno de sus mayores deseos era diseñar el vestuario de una ópera o ballet. Su prestigiosa trayectoria fue valorada y algo que veía lejano se hizo realidad el año pasado: resultó elegido para crear los vestidos y trajes de todo el elenco del ballet Cascanueces, La Cenicienta y El elixir de amor. Para él, "vivir sin proyectos es un plomo". Aseguró que su "trabajo es fascinante y adrenalínico", pero "requiere constancia". Este año –adelantó- lanzará su primer perfume para hombres y el segundo para damas, además de seguir trabajando en nuevos proyectos con el Teatro Colón.

― Alma, tu madre, te decía que un vestido luce cuando una mujer está cómoda en él. ¿Cree que esto se mantiene en la moda actual?

La moda cambió mucho en general. Y la mujer no está más de adorno como antes, por suerte, sino que ha tomado un rol activo: son empresarias, políticas, profesionales, de todo. Entonces hay que pensar modelos también para mujeres que necesitan ropa más práctica. Mis vestidos son atemporales. A veces recibo fotos de clientes que se vuelven a poner los que les hice hace 20 años.

¿Qué cosas considera hacen elegante a una mujer?

No hay nada que "haga" elegante. Se es o no se es. Hay cosas que pueden ayudar si ella se mentaliza en querer cambiar. Lo que la hace elegante es el estilo. Con eso transforma todo lo otro en elegancia: sus movimientos, la forma de ser, la constancia en los looks (no cambiar constantemente el color de pelo por ejemplo). Hay mujeres que se cuelgan la carterita en el brazo con la marca que ya sabemos y creen que son elegantes, pero siguen siendo "cachiluzas" con carteras caras. La elegante se pone una bolsita cualquiera y ya está.

¿Cree que la moda está mejorando en Buenos Aires?

La moda ha evolucionado muchísimo y hoy es más libre para hombres y mujeres. No me gusta que en la Ciudad las mujeres salgan semidesnudas y que quien las mira no sabe si está desnuda o no. No creo que eso sea agradable. La desnudez es para un cuadro o para la intimidad. En la calle, hace perder misterio, curiosidad y sensualidad en esa mujer.

¿Qué debe acompañar a la belleza física?

La actitud y el estilo

¿Es de involucrarse políticamente?

No, para nada. A Mauricio (Macri) lo conozco porque además le he hecho muchísimos vestidos a su madre, Alicia Blanco Villegas.

¿Le gusta la imagen estética del gabinete macrista?

Sí. Creo que hoy tienen cosas más serias de las que ocuparse que la estética. Mauricio se viste igual que siempre: clásico, al igual que Horacio Rodríguez Larreta. La estética y la ética van de la mano.

Usted confeccionó el primer vestido de novia de Juliana Awada y hoy es la primera dama argentina, ¿le gusta cómo se viste?

Es una primera dama monísima. Ella es muy clásica y siempre fue así. El vestido de novia que le hice para su primer matrimonio era de un encaje de calé maravilloso.

¿Llegó a vestir a Cristina Kirchner?

No. Me la presentaron en Nueva York cuando ella era senadora. Me encontré con el entonces cónsul argentino allá y me dijo: ´Va a venir Cristina Kirchner a dar una charla para empresarios, Paloma Herrera y varias personalidades. Me gustaría que vengas´. Fui y me la presentó el cónsul. Recuerdo que ella me dijo: "Ay, nosotros tenemos una amiga en común. Ella me dice que yo tendría que ir a verlo y vestirme con usted". Le contesté: "De ninguna manera. Usted tiene que venir si tiene ganas y no porque se lo diga una amiga", ¿No te parece? ¿Qué es? ¿Una nenita? Ella entendió lo que le quise decir y me miró como asintiendo. Creo que podría haberla ayudado muchísimo con su estética porque es una de las cosas que me gusta hacer: mirar a la mujer desde un lugar de creador para hacerla sentir más bella. A mí el vestido solo no me sirve. A algunas mujeres que quizá no tienen tanta personalidad y presencia, a veces es necesario darles una serie de tips para que luzcan un vestido con actitud.

¿La vestiría?

Trabajo de esto hace muchas décadas y por mi atelier han pasado muchos presidentes y mujeres de presidentes. Las que han querido, vinieron y las vestí durante un periodo. Toda mujer que quiere que yo le haga un vestido, que la asesore y que me deje darle mi experiencia de años, mis puertas están abiertas a todas las clases sociales, feas, lindas, flacas y gordas. Es un challenge transformar a una mujer que quizá no es tan delgada. Hay que saber mucho de anatomía en diseño para saber qué conviene, cuales son los defectos.

¿Se considera un transgresor?

Sí. En mis comienzos más que ahora. Dejo de serlo cuando todo se vuelve un común denominador. Si todo es transgresión, yo me voy para lo clásico y viceversa. Hice vestidos que las modelos no se animaban a usarlos en la pasarela. Y yo les decía "no sean ridículas". Los vestidos más osados se los compraba Susana Giménez. Cuando lo osado deja de tener estética no me gusta. La transparencia por sí sola no va. Tiene que ir acompañada del cuerpo, la personalidad y la cabeza de la mujer que lo lleva

¿Tiene otra pasión además del diseño de alta costura?

Todo lo que envuelve el arte. Si tuviera que decidir qué hacer además del diseño, creo que sería arquitectura. No seguí arquitectura porque era una bestia en matemáticas. También me gustaría dirigir un film o hacer la atmósfera artística de una película.

¿New York, París o Milán?

Es una maldad (se ríe). Me quedo con París, New York, Milán, Venecia, Florencia, Roma y Capri.

Por: Karina Deschamps kdeschamps@infobae.com


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